Casa calentada con gas natural como si fuese una chimenea ahorrando dinero

Cómo calentar la casa con gas natural y ahorrar dinero

Cómo usar la calefacción en invierno para evitar incendios en viviendas

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Aprende a calentar la casa con gas natural de manera eficiente y que te cueste menos dinero.

El gas natural es la energía más barata para calentar la casa frente a la electricidad. Un cambio de calefacción puede ser un ahorro, pero una mala elección puede suponer 650 euros de sobrecoste.

Casi la mitad de la energía que gastan las familias españolas -cerca del 47 por ciento, según el Idea- es para calentar sus viviendas. Aproximadamente un 90 por ciento cuentan con algún sistema de calefacción, en el 80 por ciento de los casos un sistema individual. La opción mayoritaria es la caldera -el 50 por ciento de las viviendas-. El resto se reparte entre elementos independientes: estufas, convectores y radiadores eléctricos y equipos de aire acondicionado con bomba de calor. Con los precios de la energía subiendo y los ingresos familiares congelados o a la baja, la partida que destinan los hogares a la calefacción cada vez supone un pellizco mayor del presupuesto. Las cifras varían mucho de unas zonas geográficas a otras.

Independientemente de las características de las viviendas (dónde está situada, tamaño, aislamiento), el uso del gas natural es la opción más barata para calentar la casa frente a la calefacción eléctrica, cinco veces más cara.

Un estudio realizado por PwC ha analizado el gasto medio anual de calentar un hogar y ha echado cuentas en función de la energía utilizada tomando como referencia una vivienda media de 90 metros cuadrados con un consumo medio de 8 megavatios/año: utilizar gas natural supone un coste anual entre 760 y 928 euros anuales. Con gas propano la cuenta anual oscila entre los 848 y los 1.040 euros al año. Con gasóleo el precio sube hasta una horquilla de 1.112 y 1.224 euros. Y se incrementa hasta los 1.168-2.104 euros en el caso de la biomasa. La electricidad es la opción más cara, con un coste medio anual que va de los 1.960 euros a los 2.168 euros.

¿Cambio de sistema?

No todas las viviendas están preparadas para calentar la casa con gas natural o determinados sistemas de calefacción, y adaptar el hogar puede suponer un gran coste. La rentabilidad de la inversión depende del tipo de instalación de la que parte la vivienda, de la zona geográfica y de si el suministro de gas natural llega a la vivienda o no. Existen muchos modelos de calderas y de radiadores que son adaptables al gas natural. Pero otras muchas instalaciones, especialmente las antiguas, son imposibles de reciclar. Las organizaciones de consumidores advierten: una decisión equivocada a la hora de elegir el sistema de calefacción puede suponer un sobrecoste de más de 650 euros anuales.

¿Cómo se amortiza?

Partiendo del gas natural como fuente de energía más barata, la Asociación Española de Gas (Sedigas) ha calculado los tiempos de amortización de la inversión que supone acometer un cambio de sistema:

  1. La sustitución de una caldera de gasóleo por una de gas natural (para agua caliente y calefacción) se amortiza en 4,9 años.
  2. El paso de una caldera de propano a una instalación de gas natural (para agua caliente y calefacción) se amortiza en 0,6 años.
  3. El cambio de una instalación de calefacción eléctrica a una instalación de gas natural (sólo para agua caliente) se amortiza en 3,8 años.

Para las viviendas con suministro de gas canalizado, instalar una caldera de condensación, un 18 por ciento de media más eficiente respecto a las calderas de gas tradicionales, permite un ahorro de consumo de entre el 19 y el 25 por ciento en un sistema de calefacción convencional con radiadores. En caso de suelo radiante, el ahorro oscila entre el 33 y el 47 por ciento.

El tiempo de amortización de una caldera de condensación dependerá del consumo que se realice. Si establecemos la media de consumo en 844 euros anuales y el ahorro medio en el 22 por ciento, una caldera de condensación supone un ahorro medio anual de 185,68 euros para una vivienda tipo (90 metros cuadrados con un consumo medio de 8 megavatios/año).

¿Y si no hay suministro de gas?

Pero sólo el 28 por ciento de los hogares (7 millones en total) cuentan con suministro de gas canalizado, pudiendo calentar la casa con gas natural, muy por debajo de la UE, que ronda el 50 por ciento. Para las casas sin gas hay que hacer números. Las asociaciones de consumidores coinciden en sus recomendaciones generales:

  1. Piso pequeño (hasta 100 m2) en zonas templadas: los expertos consideran suficiente un sistema de calor de apoyo: radiadores eléctricos para la calefacción y un termo eléctrico para el agua caliente.
  2. Piso pequeño (hasta 100 m2) en zonas frías: lo más recomendable es instalar un sistema de acumuladores eléctricos para la calefacción con tarifa de discriminación horaria y un termo eléctrico para el agua caliente.
  3. Vivienda unifamiliar en zonas templadas: la mejor opción es instalar una caldera mixta de gas propano, en botella, para la calefacción y el agua caliente, con sus correspondientes radiadores. O un sistema eléctrico de convectores y un termo eléctrico para el agua caliente.
  4. Vivienda unifamiliar en zonas frías: es preferible optar por una bomba de calor eléctrica y un termo para el agua caliente. Pero es posible que sea necesario un refuerzo (estufas externas o chimenea) porque la calefacción por bomba de calor puede ver reducido su rendimiento en épocas muy frías.

¿Cómo calentar al casa con gas natural, gestionar la calefacción y sin perder confort?

Antes de acometer un cambio de sistema de calefacción conviene cambiar de hábitos y adoptar un uso más racional del calor.

La primera recomendación lanzada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idea) es ajustar el termostato a 20-21º C y utilizar ropa de abrigo para estar en casa. La Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia (Anae) advierte: por cada grado que se incrementa la temperatura de una vivienda se aumenta un 7 por ciento de media el consumo energético y el gasto.

En segundo lugar, ajustar el encendido de la calefacción al horario real de ocupación de las viviendas y apagarla por la noche. Una temperatura nocturna de entre 15 y 17º C es suficiente para dormir confortablemente, y permite un ahorro del 13 por ciento en la factura. En viviendas mal aisladas podría dejarse encendida por la noche con el termostato a 15-17º C. Los termostatos para regular la temperatura de forma automática no sólo resultan aconsejables, son casi imprescindibles según las recomendaciones del Idea. Incluso es posible instalar un termostato individual en cada radiador. Cada vez hay más equipos que permiten programar la calefacción a través de los dispositivos móviles. Ajustar el encendido y apagado de la calefacción a los horarios de la vivienda permite ahorros considerables.

Ni verde ni azul ni 3D

Los radiadores eléctricos son una opción válida en determinados casos, pero las organizaciones de consumidores alertan: el despliegue de innovaciones y reclamos no se traduce en eficiencia. Ni los emisores térmicos son de alto rendimiento ni bajo consumo, ni la energía azul es más barata, ni el calor 3D o calor verde es más eficiente. Se trata de unos calefactores eléctricos de baja potencia que emiten rayos infrarrojos, al igual que cualquier otro objeto caliente. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), tienen cinco veces menos potencia que un calefactor eléctrico portátil, por lo que obviamente consumen menos, pero su poder calorífico también es menor. Pueden ser una buena opción en el cuarto de baño y habitaciones pequeñas para ser calentadas en un momento puntual, pero no resultan útiles en zonas frías. Su coste es mucho mayor que el de los aparatos portátiles. Es difícil elegir entre los aparatos de calefacción eléctricos, pero hay que decir que la bomba de calor es el sistema de menor consumo, y los radiadores de aluminio calientan más rápidamente que los de hierro. Y no hace falta decir nada de lo fundamental que es tener la casa bien aislada.
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